¿Instalar placas fototovoltaicas en pantanos es una buena idea?

El Real Decreto relativo a la implantación de medidas urgentes a fin de intentar paliar las consecuencias económicas derivadas de la guerra en Ucrania abre la veda para la concesión de explotaciones fotovoltaicas sobre espacios hídricos de titularidad estatal. Es decir, se permite a las compañías eléctricas comenzar a colocar sobre el agua placas solares-

La medida trata de intentar dinamizar la transición energética en la que España está inmersa, potenciando el uso de una fuente renovable como es el sol.

Cerca de 100 emplazamientos hidrológicos cumplen con los requisitos fijados para poder implementar una tecnología que en España tan solo se encuentra instalada en Sierra de Brava (Badajoz). La primera explotación en la que se instalaron este tipo de placas fotovoltaicas en el mundo está situada en Aichi (Japón) y se instaló en el año 2007.

Un rendimiento similar a las placas convencionales

Su funcionamiento no difiere en gran medida de una instalación terrestre una vez solventada la barrera natural del agua. Las placas fotovoltaicas no navegan a su libre albedrío a merced del viento, las olas y demás inclemencias, deben de estar controladas en todo momento.

A fin de garantizar su seguridad, la totalidad de los módulos se encuentran anclados mediante cables de amarre al fondo del embalse o a la orilla. Esto permite evitar que las corrientes cambien la orientación sur que debe mantener la instalación para maximizar la obtención de energía solar. En su conjunto, se encuentra conectadas a través de un cable de corriente con la red eléctrica a la que abastecen.

No todo son ventajas

Pese al presunto efecto medioambiental positivo de estas instalaciones, las macrogranjas solares necesitan de superficies muy grandes para producir energía. Por lo general, esta tesitura genera conflictos de intereses entre las distintas actividades económicas para la zona en la que se pretenden instalar como las derivadas del ocio y de recreo que generan estos espacios, así como afecciones a la fauna, tanto a las aves como a los peces y otros problemas como la pérdida de riqueza del suelo sobre el que se ubican.

El Ministerio atenderá al Índice de Estado Trófico de cada una de las masas de agua a fin de calcular la extensión explotable. En función de la calidad del ecosistema, las compañías eléctricas podrán hacer uso de entre un 5% y un 20% del total de la superficie de estos espacios.

El mínimo de calidad ambiental que el Ejecutivo exige para poder llevar a cabo estas concesiones corresponde a un nivel ‘mesotrófico’, donde se podrá copar hasta un 5%. En aquellas reservas cuya productividad biológica ascienda a ‘eutrófico’ o ‘hipereutrófico’, el máximo será del 15% y 20% respectivamente.

La primera central española

La planta de Sierra de Brava (Badajoz) constituye la primea apuesta por esta fuente de energía en España. Acciona mantiene cinco bloques solares flotantes -tres bifaciales y dos monofaciales- que aglutinan un total de 3.000 módulos, cada uno de ellos con una configuración de diferente montaje. Una instalación que ocupa cerca de 12.000m2 de los 209km2 totales que ofrece el embalse, aportando a la red una potencia aproximada de 1,125 MWp.

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